Archivo de noviembre 2011

¡Nuevo Servicio: Entrenamiento!

Tenemos el agrado de anunciar que desde Diciembre de 2011, Nabhen & Co. estará ofreciendo, como parte de su cartera de servicios, capacitación en distintos tipos de temáticas.
 
La división de Entrenamiento de Nabhen & Co. estará conducida por uno de sus socios fundadores, Rodolfo Nabhen, quien acredita una extensa trayectoria en la materia, habiéndose desempeñado como consultor exitosamente desde el año 2006.
 
Algunos hitos en la carrera de Rodolfo Nabhen en su rol de capacitador son:
 

  • Se ha desempeñado desde 1993 como entrenador internacional de jefes y gerentes, dirigiendo más de 30 programas en 11 países diferentes.
  • Desde el año 2006, en su rol de consultor, ha entrenado a más de 1800 personas (empleados con potencial, supervisores, jefes, gerentes y directores).
  • Ha escrito numerosos artículos sobre su especialidad.
  • Ha sido orador en más de 100 oportunidades en conferencias, jornadas y congresos.
  • El libro Me Nombraron Jefe ¿Y Ahora Qué Hago? ha sido mencionado en la Revista Fortuna de Diciembre de 2010 como segundo libro más vendido de la Argentina en temas de empresas y negocios.
  • En el año 2000 fue distinguido en la Universidad de Belgrano como “Profesor Alma Mater” por su desempeño docente y académico.
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    Próximamente subiremos a nuestra página de servicios la oferta de cursos y actividades que estaremos llevando a cabo.
     

    Crecer, Crecer, Crecer, Crecer. ¿Por Qué?

    ¿Alguien conoce el restaurant Don Carlos, de La Boca? Carlitos, para los amigos… este bodegón queda justo en la esquina de las calles Brandsen y Del Valle Iberlucea… ¿por qué me suena familiar esa esquina, de dónde la conozco? Ah sí… en esa misma esquina, justo en la vereda de enfrente, está la cancha de Boca.
     
    ¿Un restaurant justo frente a la cancha de Boca? Sí. ¡Y qué restaurant! Lo de Carlitos es uno de esos míticos bodegones de Buenos Aires de los que ya quedan pocos pero están en su auge de popularidad: comida de clase mundial, atendido por su propio dueño (que te da de comer lo que él quiere… no es broma), sólo ocho mesas. Mezclando todos estos elementos obtenemos un coctel fácil de descifrar: una experiencia personalizada e inolvidable.
     


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    Hace algunos años, cenando en lo de Don Carlos, y luego de ser chicaneados de todas las formas posibles por ser hinchas de River, le preguntamos a su pintoresco dueño: “Carlitos… te va bárbaro pero tenés sólo ocho mesas… ¿No pensaste que ampliar el local y atender a más clientes?”. Su respuesta, en ese momento, nos tomó por sorpresa: “Nooo, muchachos… si atiendo más mesas no puedo atenderlas como hasta ahora y si esto ocurre, dejo de ser Carlitos”.
     
    En el mundo de los negocios suele primar el concepto antagónico a la postura de Carlitos: siempre hay que crecer un poco más… siempre. Nosotros nos preguntamos: ¿Por Qué? Obviamente esto es bueno, porque el querer crecer y hacer más es lo que impulsa al ser humano a superarse. Sin embargo, la experiencia nos ha mostrado muchísimos casos de empresas que por crecer a toda costa y no saber administrar inteligentemente esa expansión, han deteriorado notablemente sus estándares de trabajo y han dejado de ser esa empresa que sus clientes valoraban.
     
    En Nabhen & Co. por el contrario, adherimos a las enseñanzas de Carlitos. Crecer es bueno, tener más clientes también lo es, pero nunca en detrimento de la calidad de nuestro servicio. Somos una consultora intencionalmente pequeña (boutique, como se dice ahora) y así queremos permanecer… tomando solamente aquellos proyectos en los que estamos seguros que vamos a poder ofrecer nuestra mejor versión. Nuestro principio es “hacer el trabajo como si fuera para nosotros” y esta es una promesa que nunca queremos quebrantar.
     
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    The Mesh: Por Qué El Futuro De Los Negocios Es Compartir

    Hay un concepto muy utilizado en las telecomunicaciones (la industria de la que provengo laboralmente) y que apareció en un libro que leí hace poco tiempo, cuyo título es este mismo concepto: The Mesh. La traducción al castellano es “La Malla”, pero no la que usamos para ir a la playa, sino que el concepto apunta a distintos puntos conectados uno con el otro, todos entre sí. Esto en las redes de telecomunicaciones tiene muchas implicancias positivas, pero no es eso de lo que trata este post.
     
    Hace algunos días me anoté en el programa Mejor en Bici, del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Dejando de lado cualquier referencia política que se pueda hacer del mismo, lo mágico del programa no se encuentra en los beneficios que pueda implicar su implementación para el gobierno, sino las implicancias que tiene para los usuarios y para la forma de consumir que tenemos. Viéndolo desde un punto de vista de negocios y olvidándonos de conceptos como movilidad sustentable o hacer ejercicio mientras nos transportamos, esta clase de proyectos se caracterizan por modificar la forma en que nosotros, los consumidores, nos comportamos:
     
    Hoy ya no hace falta comprarse una bicicleta para usar una, ya que hay un único proveedor (en este caso el Gobierno pero bien podría ser una empresa privada) que realiza la inversión en bicicletas robustas, durables, y luego todos podemos beneficiarnos por su uso (el programa actual es gratis, pero bien podría ser pago a un costo bajísimo por viaje). Esto genera no solamente un cambio en cuanto a pasar del paradigma de “poseer” al de “utilizar” por parte de los consumidores, sino que implica también un nuevo modelo para el emprendedor, quien puede vender y revender infinidad de veces el mismo producto. Pensemos en la ganancia que puede sacar un bicicletero por vender una bicicleta y la que puede sacar por alquilarla miles de veces, aun a un bajo costo.
     
    Lo importante de este modelo, además, es que mientras antes eran difíciles de aplicar, hoy las comunicaciones y las herramientas informáticas (Internet, concretamente) han facilitado mucho la difusión y personalización de estas soluciones. Hay ejemplos por todos lados: pensemos en Groupon, uno de los servicios más conocidos que hacen uso de este nuevo paradigma de los negocios.
     
    Con este artículo no pretendemos vender este concepto como si fuera el descubrimiento de la pólvora. Toda la vida se compartieron servicios: los hoteles son tan viejos como el comercio mismo. Lo maravilloso es que ahora este mismo modelo se puede aplicar a un sinfín de productos y servicios y de una forma mucho más masiva y personalizada. Estén atentos y van a ver que es así. Y si no logran ver ejemplos de este tipo de negocios en su día a día, les recomiendo que se anoten en Mejor en Bici… se viene el veranito y nunca viene mal un poco de sol y de ejercicio.
     
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