Archivo de noviembre 2011

Confianza y Empresa… ¿Es Esto Posible?

por Andrea Soria

¿Qué es la confianza? ¿Cuántas veces escuchás por día esta palabra? ¿Cuántas veces le pedís a otra persona a tu alrededor que sea confiable? ¿Qué pasa en tu casa con la confianza? ¿Con tus amigos? ¿Y en tu trabajo…?
 
Hace pocas semanas releyendo La Empresa Emergente de Rafael Echeverría me reencontré con un capítulo especialmente dedicado a la confianza, sobre todo en el ámbito de las empresas; y cada vez que repaso algunos párrafos subrayados, me aporta más sentido este concepto y encuentro un valor agregado a la proyección que el mismo tiene para el futuro de las empresas.
 
Ya no existe la empresa verticalista, donde el “mando y control” son las características de la pirámide. Hoy las empresas son circulares y cada vez más matriciales producto de la globalización que venimos protagonizando desde hace varios años. Por lo tanto las competencias que en otras épocas eran fundamentales para el sostenimiento de las pirámides, han quedado afortunadamente en desuso. Hoy son necesarias, afortunadamente, competencias más ligadas con los valores que nos invitan a pensar sobre la confianza.
 
Rafael Echeverría plantea la necesidad de generar relaciones basadas en la confianza considerando que una empresa que funda sus bases en este valor, alcanzará mejores resultados de sus colaboradores. Expresa que la confianza es el fundamento de toda relación social, que justamente no esté sustentada en el control o rigidez de los organigramas. Cuánto más circular sean las organizaciones de hoy y del mañana, más se deberán establecer “conversaciones” para alcanzar a varios interlocutores intervinientes y participantes en la toma de decisiones y definición de visiones.
 
“Una relación sustentada en la confianza no es necesariamente una relación entre iguales. Muchas de ellas son altamente asimétricas, desde el punto de vista de la distribución del poder entre sus miembros. Pero el fundamento del poder es diferente. En las relaciones sustentadas en la confianza, el poder se ejerce por autoridad y no recurriendo a la fuerza. Cuando el fundamento del poder es la autoridad, quienes lo ejercen lo reciben de aquellos sobre los cuales ese mismo poder se aplica. La autoridad es siempre un poder conferido. Por lo tanto, se trata de un poder que puede ser revocado. El criterio clave para otorgarlo, así como para revocarlo, es la confianza”.
 
Parece que si la definimos por la inversa resulta más fácil comprenderla, puesto que la falta de confianza nos deja claramente expuestos al temor y a la incertidumbre, y en estos carriles, caminan las empresas y los equipos disfuncionales. Por lo tanto, las emociones opuestas pero positivas como la seguridad en uno mismo, la sensación de protección y el motor propio en permanente encendido, nos conducen a descubrir la confianza hacia nosotros mismos, hacia los demás o para con los demás; lo que definitivamente describe a las empresas exitosas es que priorizan el valor humano que las sostiene, quienes concretamente contribuyen al éxito organizacional.
 
“La confianza y la falta de confianza nos hablan de la manera cómo encaramos el futuro en función de los eventuales peligros que éste nos puede deparar. Ellas definen, por lo tanto, nuestra relación básica con el futuro… la confianza define también una particular relación con el mundo”. Y aquí entra a jugar un rol trascendental en nosotros que es el lenguaje: ¿Qué nos decimos? ¿Qué les decimos a los otros? Es en el poder de nuestras palabras, donde encontrarnos el secreto de cómo construiremos relaciones de confianza para con nosotros mismos y para con las personas con las que interactuamos en todos los ámbitos. Es a través de nuestras opiniones y juicios, cómo establecemos vínculos y redes. El poder de los juicios consiste precisamente en su capacidad de generación de confianza. Y este fenómeno impacta directamente en la productividad de los recursos humanos y en la rentabilidad de las empresas.
 
De aquí surgen las llamadas “competencias conversacionales” que están tan de moda a la hora de armar el perfil de un líder. Hoy más que nunca, para ser efectivos en el rol de líderes, es necesario contar con esta competencia, además de las clásicas de organización, análisis, planificación, etc. Porque es a través del lenguaje que cualquier líder contribuye y puede lograr generar confianza y hacer uso del poder transformador que el lenguaje otorga, para potenciar a sus equipos y maximizar las posibilidades competitivas de cualquier empresa.
 
“Antes, el acceso a la información se traducía en una importante ventaja competitiva para las empresas. Hoy día, no es el acceso lo que le confiere ventaja, sino la capacidad de discernir lo que es información pertinente y lo que se logra hacer con ella. Ello nos desplaza del tema de la información al tema del conocimiento. El conocimiento se expresa en la capacidad de acción eficaz. Saber es saber hacer, es saber-cómo, es know how. El conocimiento hace uso de la información para potenciar la acción. Es información puesta a trabajar”. “El conocimiento me otorgará confianza y me facilitará moverme a la acción”. Claramente es el lenguaje y las palabras las que nos dan el poder de transformar la información en conocimiento porque el lenguaje nos habilita la capacidad de hablar sobre lo que acontece, favorece la reflexión sobre lo que se nos presenta y nos da la valiosa oportunidad de generar nuevos conocimientos y saberes.
 
“El trabajo está sufriendo una mutación fundamental. Estamos transitando del trabajo como sacrificio al “trabajo como juego”, como proceso de profunda realización personal”. Hoy a los líderes se nos presenta una oportunidad única de transformar nuestras empresas fundadas en valores y en el tránsito de la confianza.
 
La propuesta de Echeverría para la construcción de las empresas del futuro o bien definidas por él como las empresas emergentes, nos lleva a atender a dos aspectos importantes:
 

  • Revisar / Repensar /Analizar la estructura y cultura del sistema que es la organización.
  • Observar /Valorar / Confiar en las personas que sostienen las estructuras identificando la potencia de sus competencias conversacionales.
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    Si pretendemos construir las bases para nuevas empresas del futuro basadas en la confianza, propongámonos revisar y reflexionar el cómo estamos haciendo las cosas. Mientras sigamos pensando, actuando y hablando de la misma manera no lograremos transformaciones ni evoluciones en las organizaciones. Cambiando el modo de ver el mundo podemos construir nuevos mundos, modificando el modo en que hacemos negocios, podemos hacer negocios diferentes, más saludables y más competitivos.
     

    ¡Nuevo Servicio: Entrenamiento!

    Tenemos el agrado de anunciar que desde Diciembre de 2011, Nabhen & Co. estará ofreciendo, como parte de su cartera de servicios, capacitación en distintos tipos de temáticas.
     
    La división de Entrenamiento de Nabhen & Co. estará conducida por uno de sus socios fundadores, Rodolfo Nabhen, quien acredita una extensa trayectoria en la materia, habiéndose desempeñado como consultor exitosamente desde el año 2006.
     
    Algunos hitos en la carrera de Rodolfo Nabhen en su rol de capacitador son:
     

  • Se ha desempeñado desde 1993 como entrenador internacional de jefes y gerentes, dirigiendo más de 30 programas en 11 países diferentes.
  • Desde el año 2006, en su rol de consultor, ha entrenado a más de 1800 personas (empleados con potencial, supervisores, jefes, gerentes y directores).
  • Ha escrito numerosos artículos sobre su especialidad.
  • Ha sido orador en más de 100 oportunidades en conferencias, jornadas y congresos.
  • El libro Me Nombraron Jefe ¿Y Ahora Qué Hago? ha sido mencionado en la Revista Fortuna de Diciembre de 2010 como segundo libro más vendido de la Argentina en temas de empresas y negocios.
  • En el año 2000 fue distinguido en la Universidad de Belgrano como “Profesor Alma Mater” por su desempeño docente y académico.
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    Próximamente subiremos a nuestra página de servicios la oferta de cursos y actividades que estaremos llevando a cabo.
     

    Manual Para Exitosos

    por Sebastián Molgaray *

    El éxito es siempre algo que nos hace sentir bien, algo que saca el máximo provecho de nuestro potencial y que contribuye al bien de la sociedad.
     
    El éxito no consiste en adquirir riqueza, poder, fama o estatus social. Aunque estas cosas por lo general suelen venir junto con el éxito, no se puede afirmar que sean su característica distintiva.
     
    Según estas definiciones, éxito puede implicar iniciar una empresa o llevar adelante una organización, pero también puede significar ayudar a otros a aprender gratuitamente a leer. Las medidas de satisfacción individual o grupal son muy distintas y tienen motivaciones diferentes; para líderes sociales, por ejemplo, el éxito no pasa por el dinero; en estos casos es la satisfacción de ayudar a una comunidad o lograr revertir una problemática específica. En todos los casos, el éxito surge de una voz interior o llamado interno que estimula los talentos de una persona o un grupo de personas en busca de ese objetivo.
     
    Existe la certeza que hay atributos en las personas que son necesarios para tener éxito independientemente de la actividad que realice, son pilares que brindan la energía necesaria para llevar adelante esas actividades, también son guías y acciones que generan sinergia con el entorno en donde se desenvuelve.
     
    Estos son algunos de los ingredientes del éxito:
     
    1) Confianza en la propia capacidad para llevar a cabo un objetivo, sin confianza, nunca se superarán los obstáculos. La confianza es un atributo que genera sinergia en los demás, en los equipos de trabajo y en los actores externos que tiene la realización de determinada acción. La confianza es un atributo que requiere de mucha disciplina, capacitación y fuerza de voluntad; en el plano externo, la confianza es una acción que lleva mucho tiempo construir y que puede destruirse muy rápido ante irresponsabilidades o incumplimientos.
     
    2) Una concepción de lo que se quiere. Esto significa tener una visión, una meta o un conjunto de objetivos. Hay una frase que dice: “No hay viento favorable para el hombre que no sabe donde va”. El simple propósito de enunciar un objetivo o un ideal a seguir encamina el resto de las acciones y tamiza las tareas importantes dentro del total de tareas que una persona tiene que desarrollar; esclarece las prioridades y brinda un panorama claro sobre como tomar las decisiones correctas para alcanzar el éxito.
     
    3) Concentración en todo lo que implica. Es preciso prepararse, capacitarse, rodearse de especialistas, obtener información y mantenerse siempre actualizado en la materia que uno desempeña; la concentración asume también planificar el conjunto de acciones para lograr un objetivo y saber desestimar las tareas o cosas que desconcentran y dejar de realizarlas. Finalmente, hacer lo planificado dará un resultado que puede ser igual o distinto al planeado pero que siempre provee una experiencia para replicar o saber cuáles son las cosas que no funcionan.
     
    4) Coherencia en lo que se hace. Es preciso ser obcecado y persistente, aún después de haber fracasado. Este atributo es muy importante sobre todo para los líderes de grupos, si se fracasa en una decisión, es importante seguir buscando el objetivo con nuevas decisiones y enfoques distintos. La coherencia implica que para un objetivo se desarrollen acciones tendientes a lograrlo con un grado importante de sensatez y una línea de pensamiento definida.
     
    5) Manejo de las emociones. La inteligencia emocional juega un papel crítico en el éxito de las personas, la tolerancia al fracaso, el aprovechamiento de los errores y la administración de la energía vital son claves para capitalizar los errores que conlleva la búsqueda de un objetivo. La depresión es autodestructiva y opuesta al éxito; el optimismo es clave para ver siempre las oportunidades que presenta el contexto en el que uno se desenvuelve.
     
    6) Un carácter de alta calidad. La integridad inspira confianza y hace que la gente sume su esfuerzo. Alta calidad significa, seriedad en los temas importantes, responsabilidad con las tareas y roles asignados; también es importante el respeto por las personas y sobre todo por aquellas que trabajan en conjunto para lograr los objetivos propuestos.
     
    7) Capacidad para disfrutar el proceso. El camino para lograr el éxito debe ser estimulante y a veces, lograrlo implica hacer grandes esfuerzos; pero estos esfuerzos no deben ser vistos como sacrificios terribles sino como parte de una situación presente para tener un futuro mejor, ese presente debe ser placentero porque es muy frustrante lograr el éxito propuesto pero no tener nadie con quien compartirlo.
     
    Luego está la suerte; hay personas que con mal carácter, indisciplinados y con poca coherencia en sus actos llegan a posiciones de éxitos valoradas por el resto de la sociedad, está claro que la suerte puede favorecer más a quien está más preparado que al que no lo está, pero todos valoramos el éxito de aquellas personas lo logran manteniendo su integridad y sus valores.
     
    * Sebastián Molgaray
    Sebastián Molgaray es Licenciado en Administración de Empresas de la Universidad de Morón y especialista en entrepreneurship. Trabajó 15 años en empresas de Telecomunicaciones y desde 2005 dirige su propia empresa de productos electrónicos orientados al público masivo.
     

    Crecer, Crecer, Crecer, Crecer. ¿Por Qué?

    ¿Alguien conoce el restaurant Don Carlos, de La Boca? Carlitos, para los amigos… este bodegón queda justo en la esquina de las calles Brandsen y Del Valle Iberlucea… ¿por qué me suena familiar esa esquina, de dónde la conozco? Ah sí… en esa misma esquina, justo en la vereda de enfrente, está la cancha de Boca.
     
    ¿Un restaurant justo frente a la cancha de Boca? Sí. ¡Y qué restaurant! Lo de Carlitos es uno de esos míticos bodegones de Buenos Aires de los que ya quedan pocos pero están en su auge de popularidad: comida de clase mundial, atendido por su propio dueño (que te da de comer lo que él quiere… no es broma), sólo ocho mesas. Mezclando todos estos elementos obtenemos un coctel fácil de descifrar: una experiencia personalizada e inolvidable.
     


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    Hace algunos años, cenando en lo de Don Carlos, y luego de ser chicaneados de todas las formas posibles por ser hinchas de River, le preguntamos a su pintoresco dueño: “Carlitos… te va bárbaro pero tenés sólo ocho mesas… ¿No pensaste que ampliar el local y atender a más clientes?”. Su respuesta, en ese momento, nos tomó por sorpresa: “Nooo, muchachos… si atiendo más mesas no puedo atenderlas como hasta ahora y si esto ocurre, dejo de ser Carlitos”.
     
    En el mundo de los negocios suele primar el concepto antagónico a la postura de Carlitos: siempre hay que crecer un poco más… siempre. Nosotros nos preguntamos: ¿Por Qué? Obviamente esto es bueno, porque el querer crecer y hacer más es lo que impulsa al ser humano a superarse. Sin embargo, la experiencia nos ha mostrado muchísimos casos de empresas que por crecer a toda costa y no saber administrar inteligentemente esa expansión, han deteriorado notablemente sus estándares de trabajo y han dejado de ser esa empresa que sus clientes valoraban.
     
    En Nabhen & Co. por el contrario, adherimos a las enseñanzas de Carlitos. Crecer es bueno, tener más clientes también lo es, pero nunca en detrimento de la calidad de nuestro servicio. Somos una consultora intencionalmente pequeña (boutique, como se dice ahora) y así queremos permanecer… tomando solamente aquellos proyectos en los que estamos seguros que vamos a poder ofrecer nuestra mejor versión. Nuestro principio es “hacer el trabajo como si fuera para nosotros” y esta es una promesa que nunca queremos quebrantar.
     
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    The Mesh: Por Qué El Futuro De Los Negocios Es Compartir

    Hay un concepto muy utilizado en las telecomunicaciones (la industria de la que provengo laboralmente) y que apareció en un libro que leí hace poco tiempo, cuyo título es este mismo concepto: The Mesh. La traducción al castellano es “La Malla”, pero no la que usamos para ir a la playa, sino que el concepto apunta a distintos puntos conectados uno con el otro, todos entre sí. Esto en las redes de telecomunicaciones tiene muchas implicancias positivas, pero no es eso de lo que trata este post.
     
    Hace algunos días me anoté en el programa Mejor en Bici, del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Dejando de lado cualquier referencia política que se pueda hacer del mismo, lo mágico del programa no se encuentra en los beneficios que pueda implicar su implementación para el gobierno, sino las implicancias que tiene para los usuarios y para la forma de consumir que tenemos. Viéndolo desde un punto de vista de negocios y olvidándonos de conceptos como movilidad sustentable o hacer ejercicio mientras nos transportamos, esta clase de proyectos se caracterizan por modificar la forma en que nosotros, los consumidores, nos comportamos:
     
    Hoy ya no hace falta comprarse una bicicleta para usar una, ya que hay un único proveedor (en este caso el Gobierno pero bien podría ser una empresa privada) que realiza la inversión en bicicletas robustas, durables, y luego todos podemos beneficiarnos por su uso (el programa actual es gratis, pero bien podría ser pago a un costo bajísimo por viaje). Esto genera no solamente un cambio en cuanto a pasar del paradigma de “poseer” al de “utilizar” por parte de los consumidores, sino que implica también un nuevo modelo para el emprendedor, quien puede vender y revender infinidad de veces el mismo producto. Pensemos en la ganancia que puede sacar un bicicletero por vender una bicicleta y la que puede sacar por alquilarla miles de veces, aun a un bajo costo.
     
    Lo importante de este modelo, además, es que mientras antes eran difíciles de aplicar, hoy las comunicaciones y las herramientas informáticas (Internet, concretamente) han facilitado mucho la difusión y personalización de estas soluciones. Hay ejemplos por todos lados: pensemos en Groupon, uno de los servicios más conocidos que hacen uso de este nuevo paradigma de los negocios.
     
    Con este artículo no pretendemos vender este concepto como si fuera el descubrimiento de la pólvora. Toda la vida se compartieron servicios: los hoteles son tan viejos como el comercio mismo. Lo maravilloso es que ahora este mismo modelo se puede aplicar a un sinfín de productos y servicios y de una forma mucho más masiva y personalizada. Estén atentos y van a ver que es así. Y si no logran ver ejemplos de este tipo de negocios en su día a día, les recomiendo que se anoten en Mejor en Bici… se viene el veranito y nunca viene mal un poco de sol y de ejercicio.
     
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    Apueste A Usted

    por Sebastián Molgaray *

    Los trabajos no suelen ser estimulantes por sí mismos; sin embargo, cuando logramos dar rienda suelta a nuestra pasión y volcarla en lo que hacemos, cualquier actividad se vuelve atractiva, es cierto que muchos factores externos afectan la satisfacción profesional: una fusión, la pérdida de una recompensa por productividad, la falla de un producto, un jefe insensible. Situaciones de este tipo, infinitas en su variedad, siempre serán parte del trabajo. Por lo tanto, en lugar de concentrarse en ellas, primero identifique sus patrones inconscientes de comportamiento ya que estos factores lo acompañarán en cualquier trabajo o actividad que decida emprender y si estos patrones inconscientes son negativos no logrará desarrollarse exitosamente en las iniciativas que tenga.
     
    El mejor punto de partida consiste en identificar lo que realmente nos deleita, tanto en el trabajo como en otros ámbitos, el gusto por hacer algo simplemente por hacerlo hace que un trabajo no sea visto como un trabajo sino una manifestación de talentos y habilidades que permiten a la persona sentirse íntegra; este punto de partida es esclarecedor para empezar, sólo requiere de tomar tiempo para encontrar dentro de uno mismo que cosas le gustan. El segundo paso es recrear, en el ámbito laboral, las actividades que nos resultan placenteras, esto no significa que uno va a romper los límites o conductas deseables en una empresa sino que puede buscar la forma de llevar adelante esas actividades con compañeros de la empresa fuera del ámbito laboral o bien buscar áreas más identificadas con sus gustos y orientarse a obtener una promoción a esos lugares.
     
    Es fundamental ser consciente sobre la necesidad de trabajar. A veces, la gente renuncia a su pasión por dinero y, en definitiva, no es feliz. Siempre pienso que es preferible trabajar en lo que uno se siente íntegro y ganar menos, a ganar más dinero invirtiendo tiempo en una actividad vacía o que no le encuentra significado. Cuando uno hace un balance de la vida al cierre de un período anual o mayor, generalmente recuerda sus vivencias y no el dinero que acumuló, es por eso que considero importante invertir en experiencias, dentro y fuera del ámbito laboral. Los grupos humanos de las empresas permiten que si uno busca, es posible encontrar experiencias memorables dentro del ambiente de la empresa, a veces en una causa solidaria o social, a veces en el desarrollo de un hobbie o en la ejecución de un proyecto de impacto trascendente, sobre todo cuando se trabaja en áreas de ingeniería, construcción o productos, en los cuales las personas pueden ver las obras terminadas y sienten que ahí quedó parte de su talento e inteligencia.
     
    La gente cambia de trabajo porque piensa que logrará entusiasmarse con uno nuevo, porque confía en que el medio externo lo reconocerá, lo premiará, obtendrá más poder y más dinero; pero frecuentemente termina en el punto de partida. Por eso recomiendo empezar por encontrar más satisfacción y gratificación en el empleo actual.
    En general, siempre hay aspectos de nuestro trabajo que no nos gustan y otros que nos entusiasman, es por eso que recomiendo realizar una “Reinvención del puesto de trabajo”; esta acción es el proceso de modificar lo que hacemos a través de cuatro pasos:
     
    1. Aumentar las tareas que nos apasionan: Si por ejemplo me apasiona leer libros de historia, podría tratar estos temas con mis colegas de trabajo, buscando puntos en común, intercambiar libros con ellos o en las conversaciones con clientes manifestar este interés para establecer puentes de confianza y que la relación no sea solamente de negocios, esto mismo aplica en el desarrollo de un deporte, una actividad cultural o solidaria. Los grupos humanos en las empresas son muy ricos y no solamente uno puede conversar de temas laborales, se sorprendería al conocer los talentos que hay en otras personas.
     
    2. Disminuir las actividades que no nos gustan: Si bien esto es difícil porque no puede renunciar a las funciones de su puesto, es posible que identifique las tareas que no quiere realizar para esperar el momento oportuno y delegarlas o gestionar un cambio de responsable, a veces sucede que las tareas que a uno no le gustan les encantaría tomarlas a otra persona.
     
    3. Empezar a hacer algo nuevo: Esta acción puede generarle cambios positivos o grandes frustraciones, pero no hay forma de saberlo si no lo intenta, por ejemplo si nota que en otra área de su empresa, el trabajo se enlentece o hay acciones que impactan negativamente en su desempeño, puede invitar a almorzar a personas que no sean de su sector o conocer nuevas personas en un ámbito más informal, también puede proponer a sus compañeros realizar una actividad juntos o cambiar la forma de trabajar cuestionando los procesos actuales.
     
    4. Abandonar ciertas acciones y hacer otras de manera diferente: Hay trabajos o procesos de control rutinarios que si se dejaran de hacer nadie lo notaría o bien se generaría una readaptación para cumplir con el objetivo central, para descubrir si usted tiene esos trabajos, simplemente ¡Deje de hacerlo o prolongue la ausencia de esa tarea! Si no pasa nada, ya sabe que esa acción no era necesaria.
     
    La experiencia no es lo que nos sucede, sino lo que hacemos con lo que nos sucede. Muchas personas ponen el foco, de un modo compulsivo, en lo que esperan alcanzar; orientan la mirada al futuro y, como consecuencia de ello, su desempeño disminuye. Hay que fijar objetivos y sentir pasión por alcanzarlos, pero debemos concentrarnos en el presente. La mayoría de los gerentes se limitan a establecer los objetivos, y luego recrimina a las personas porque no los alcanzan, y les exigen estar más horas en la empresa o que cumplan determinadas formalidades inútiles. Si la gente se concentra demasiado en la meta, por lo general no logra un buen rendimiento, es importante que se focalicen las tareas en realizar el mejor trabajo posible en pos del objetivo.
     
    Pero lo cierto es que para concretar los sueños tenemos que ser fieles a nosotros mismos. Y desafiarnos con esta pregunta: ¿Soy capaz de ser yo mismo en el trabajo, en vez de la persona que lo demás quieren que sea?
     
    Para descargar el paper, hacé click en el siguiente link:
     
    Apueste A Usted
     
    * Sebastián Molgaray
    Sebastián Molgaray es Licenciado en Administración de Empresas de la Universidad de Morón y especialista en entrepreneurship. Trabajó 15 años en empresas de Telecomunicaciones y desde 2005 dirige su propia empresa de productos electrónicos orientados al público masivo.