Archivo de febrero 2012

El Coaching Como Estilo de Liderazgo

La palabra Coaching es utilizada en tan diversas formas que, por lo general, deja en quienes la escuchan una idea confusa acerca de su verdadero alcance… Pareciera a veces que es la solución mágica para cualquier tipo de problema… Así, en mi vida profesional, me ha tocado muchas veces escuchar frases como la que siguen:
 

  • El señor García, Director Técnico del equipo de fútbol XX, es un gran Coach.
  • Mi jefe es excelente, todos los días me da Coaching.
  • Tengo un problema que no puedo solucionar…Voy a pedir hora a un Coach que me recomendaron.
  • Mi colaborador no está motivado…Le voy a dar un poco de Coaching.
  • Mi empleado no anda bien, lo llamaré a mi oficina, le daré 10 minutos de Coaching y si no cambia lo despediré (sic).

 
Con estas y otras frases similares, no es de extrañar que se produzcan confusiones.
 
Para echar algo de luz sobre el asunto, podemos decir que al Coaching se lo puede dividir en dos categorías principales:
 
Como actividad profesional, el Coaching es ejercido por profesionales certificados que ayudan a sus Coachees a que superen quiebres que no les permiten avanzar en la forma deseada. Tenemos un quiebre cuando hay un “no sé que hacer” frente a algo que deseamos lograr. Lo que normalmente sucede es que la forma en que miramos la realidad – a través de nuestras creencias y paradigmas – no nos deja ver el camino que deberíamos tomar. Y es aquí donde el profesional, desafiando esa manera particular de ver el mundo, nos ayuda a descubrir aquello que no podíamos ver.
 
En esta modalidad, los Coaches normalmente actúan como consultores independientes y los interesados en sus servicios acuden a sesiones personales, pagando por ello los correspondientes honorarios profesionales. Asimismo, no pocas compañías suelen enviar a sus gerentes a sesiones individuales de Coaching para superar determinadas barreras.
 
En cambio, como estilo de liderazgo, el Coaching pasa a ser un estilo comunicacional de los líderes, que hoy se ha convertido en una de sus competencias principales. La razón para ello se fundamenta en las características que ha adquirido el mundo organizacional del siglo XXI.
 
La gran revolución operada en la informática y en las comunicaciones – entre otros factores – ha llevado a un fuerte achatamiento de las pirámides organizacionales. Hoy, a diferencia del pasado, los líderes tienen mucho más reportes a su cargo y necesitan que dichos reportes actúen de manera autónoma y en tiempo real en la solución de los problemas que se les presentan. No hay ni tiempo para consultar al jefe, ni el jefe tiene tiempo de atender todos los temas.
 
En esa realidad, los líderes necesitan ayudar a la construcción de una autoestima fuerte en sus colaboradores. Para ello y utilizando un estilo comunicacional de Coaching, en vez que responder a sus consultas acerca que cómo solucionar un problema, les formularán preguntas que los lleve a descubrir por sí mismos la respuesta. De esa manera, las personas “sentirán” que pueden hacerlo solas, ganando cada día más en autonomía y seguridad.
 
Desde ya que esto no es un proceso sin costo, puesto que necesita de líderes entrenados y dispuestos a invertir tiempo en transitar este camino. Es mucho más fácil y tentador decir cómo se debe hacer algo, pero eso encierra una gran trampa que tarde o temprano se paga… De hecho, el que no invierte en hacer crecer a sus colaboradores, siempre tendrá la última palabra en todo y eso inevitablemente lo llevará a un colapso en su actividad. En cambio, quien hace un esfuerzo en un principio ayudando a pensar a los suyos, tendrá allanado el camino para manejarse exitosamente en los tiempos que corren.
 
Hoy en día, manejar este estilo comunicacional en forma eficaz implica principalmente desarrollar la escucha activa, aprender a interpretar los juicios y formular preguntas efectivas. Asimismo, requiere de quien lo utiliza un equilibrio emocional y un adecuado sentido del riesgo, a efectos de poder “soltar” al colaborador en el momento adecuado, para que resuelva por sí la problemática que le toca enfrentar.
 
¿Te gustó? ¿Te sirvió? ¡Compartilo!
 

 

 

La Falacia del Incentivo Monetario

Nos gustaría compartir este excelente video (2 partes) acerca de aquellas cosas que motivan a las personas y su aplicacación al mundo de las empresas y los negocios. Muy recomendable para inyectar un poco de aire fresco a algunos preconceptos que tienen aquellos que lideran gente.
 


 

 
¿Te gustó? ¿Te sirvió? ¡Compartilo!
 

 

 

Líderes Broncémicos… Out!!!

por Andrea Soria

A diario recibimos mails producto de cadenas que se terminan acumulando nuestra casilla y casi ni nos queda tiempo para leerlos o reenviar alguno de ellos. Pero en esta ocasión, lo que recibí por mail me pareció interesante para compartir por su valioso contenido y por el mensaje sobre todo preventivo.
 
El Dr. Ochiuzzi, desde una actitud No Broncémica, generosamente comparte sus vivencias en la Conferencia TEDxCórdoba, frente a jóvenes médicos y difunde las consecuencias de la epidemia de la Broncemia en la Medicina, para que estos jóvenes estén alertas.
 
En mi opinión, comparto con el Doctor, que esta epidemia ha atravesado el mundo de la salud, para expandirse al mundo de las organizaciones. Personalmente rescato algunas frases:
 

 
Las empresas no están exentas de esta epidemia.
Los síntomas visibles son la diarrea mental, la hipoacusia interlocutiva y el reflejo encéfalo caudal.
El primer síntoma del broncémico, es que empieza a perder la capacidad de sonreír.
 

 
Si te estás sintiendo identificado con estos síntomas… ¡estás en un problema! Pero no te preocupes: mirá el video porque tiene solución; sólo depende de vos. Te recomiendo que le dediques unos minutos a verlo y que trates de no ser interrumpido, de manera que puedas disfrutarlo.
 


 
Entonces… ¿qué podemos hacer para que nuestros líderes no se contagien de Broncemia?
 
Coincido con el Dr. Ochiuzzi en que lo que hace que seamos menos propensos a contraer broncemia es tener nuestro “espíritu de servicio” inmunizado… porque lo que hace Líder a un líder es el profundo deseo de satisfacer aquello que el colaborador necesita y justamente esto es un factor No Broncémico que debe perdurar para las nuevas generaciones de Líderes.
 

 

Lecciones de Liderazgo

El 15 de Agosto de 2011 publicamos en este blog un post titulado Del Presidio al Mayor Líder del Siglo XX. En el mismo contábamos en forma súper resumida las aventuras de Sir Ernest Shackleton y su tripulación durante la fallida Imperial Trans-Antarctic Expedition, con la que pretendían cruzar a pie la Antártida, allá por el año 1914.
 
Si bien la expedición, en términos del cumplimiento de sus objetivos originales, fue un fracaso categórico, la misma pasó a la historia por ser, además de un milagro, uno de los mayores ejemplos que dio la humanidad en términos de liderazgo y conducción de equipos.
 
En este breve resumen, compartimos con ustedes algunas de las principales lecciones que podemos aprender de Sir Ernest Shackleton:
 
1. Ser ejemplo para su gente con símbolos y conductas visibles y fáciles de recordar: Shackleton inspiraba optimismo y autoconfianza aún en las peores condiciones. A lo largo de todo su calvario, que se extendió por casi 3 años, la tripulación del Endurance desbordó optimismo. Cuesta creer que en situaciones tan adversas mantuvieran siempre alta la moral. Pero cuando no ocurría espontáneamente, Sir Ernest promovía el entusiasmo y la esperanza con gestos que iban desde celebraciones de los hechos más insignificantes hasta competencias deportivas sobre el hielo flotante… todo con el objetivo de que sus hombres dejaran de malgastar sus energías en sus infinitos problemas.
 
2. Reforzar constantemente el mensaje de grupo: en una situación tan adversa y peligrosa como la que les tocó enfrentar, resultó fundamental el convencimiento de que la tripulación era una y, para sobrevivir, deberían hacerlo todos juntos. No alcanzaba con que volvieran unos pocos; o volvían todos o era un fracaso.
 
3. Definir un objetivo claro: una vez asumida su realidad, lo siguiente para Shackleton fue rediseñar su objetivo. Su objetivo ya no era cruzar el continente a pie sino devolver sanos y salvos a todos y cada uno de los miembros de su expedición. Cuando el hielo destrozó el Endurance y sólo les quedaron unas pocas provisiones, lejos de desmoralizarse y con ello abatir a su tripulación Shackleton exclamó: “El barco y las provisiones han desaparecido… de modo que ahora regresamos a casa”.
 
4. Minimizar las diferencias de estatus en los momentos de crisis: Shackleton compartía la poca comida que había con sus hombres y no había jerarquía a la hora de realizar tareas: científicos, marinos, médicos y hasta él mismo… todos trabajaban por igual.
 
5. Renunciar a lo que no es esencial: Shackleton tuvo que sacrificar a todos los perros de su expedición. Llegó un momento en el que la comida que estos consumían se había hecho imprescindible para la propia supervivencia de los hombres. En palabras de uno de los expedicionarios encargado de sacrificarlos, “he conocido a muchos hombres a los que preferiría matar antes que al peor de estos perros”. Sin embargo, lo hicieron. En una situación de crisis, ¿cuál sería realmente nuestra disposición a renunciar a lo no esencial?
 
A quien le guste la historia de la tripulación del Endurance y las enseñanzas que esta nos deja en términos de liderazgo, le recomiendo enfáticamente leer el libro Sur, escrito por el mismísimo Shackleton.
 
A quien le guste este post, le recomiendo hacer click al botón que figura debajo de esta oración. :)