Archivo de agosto 2012

There Is No Such Thing As A “Self-Made” Man

Linda frase de George Burton Adams:
 

There is no such thing as a “self-made” man. We are made up of thousands of others. Everyone who has ever done a kind deed for us, or spoken one word of encouragement, has entered into the make-up of our character and of our thoughts, as well as our success.

 

Los Compradores de Humo

Mucho se dice, en particular en las áreas Comerciales, acerca de los perfiles “vendedores de humo”: hablamos de los Ejecutivos de Cuenta, que “se la pasan tomando cafecito”; de la gente de Marketing, cuyo trabajo consiste en diseñar planes de ventas terriblemente desafiantes cuando “ellos nunca se sentaron frente a un cliente”; y hasta de la gente de las áreas administrativas, que “se quejan, se quejan y se quejan” de todo el trabajo que tienen. Todos son, a su modo, vendedores de humo.
 
Pero hay una máxima que indica que nadie vende lo que a otro no le interesa comprar, por lo que resulta mucho más interesante analizar a “los compradores de humo”, aquellos que eligen por propia voluntad (a no engañarse, es por propia voluntad) aceptar aquello que hace más ruido, pero que contiene menos esencia. ¿Quiénes son estos personajes?
 
Muchas veces, resulta más sencillo para la convivencia o para mantener el status quo, mirar para otro lado y hacer de cuenta que no detectamos ciertas actitudes, o pretender que creemos en algo que nos dicen, cuando en realidad no es así. Estas son solo algunas de las típicas posturas del comprador de humo.
 
Pero también están aquellos que parecen gritar a los cuatro vientos: “¡Mentime que me gusta!”. ¿Cuántas veces tratamos con clientes que prefieren un proveedor que le mienta a otro que le diga la verdad? Se ve mucho en el campo de los sistemas y el software. Todos sabemos que casi ninguna implementación de un nuevo sistema se cumple en tiempo, pero hay profesionales que insisten en contratar a aquel proveedor que les “garantice” un menor tiempo de implementación que uno que le diga la verdad acerca de los verdaderos plazos requeridos.
 
En otros ámbitos también se ve esto: empresas que, por sobre aquellos consultores que les hablan con un alto grado de sinceridad y transparencia, valoran más a un consultor que transmita un verso como este:


En un mundo cada vez más complejo, dinámico y competitivo nuestros profesionales altamente especializados y con sólidos backgrounds técnicos trabajan en equipos interdisciplinarios garantizando el logro de resultados con alto valor agregado.

 
¿Qué significa, concretamente, esto? Absolutamente nada… es humo, señores, sólo humo… de esencia, cero.
 
Pareciera que, para los compradores de humo, no ser acartonado e hipócrita es algo propio de gente “poco profesional”. Realmente, es una lástima. El comprador de humo se engaña a sí mismo. A veces, incluso, busca a alguien a quien culpar de sus problemas (“la empresa que me vendió el software me dijo que estaría implementado hace dos meses”).
 
Todos, en algún momento de nuestra vida, compramos espejitos de colores. Algunas veces por error o ignorancia, otras por conveniencia, o por lo que fuera. Pero tenemos que estar atentos a no adoptarlo como un modo de vida y de trabajo, porque cuando el humo se disipe, no tendremos más remedio que aceptar la, muchas veces, cruda realidad.
 
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