Archivo de septiembre 2012

Construyendo El Liderazgo Del Futuro

Nos es muy grato compartir con ustedes que el trabajo desarrollado por Rodolfo Nabhen, socio de Nabhen & Co, y Mariana Nieto titulado Construyendo El Liderazgo Del Futuro ha sido seleccionado para ser publicado y expuesto en el XIX Congreso Nacional de Ciencias Económicas, a realizarse en la ciudad de Mendoza, Argentina, los días 17, 18 y 19 de Octubre de 2012.
 
¡Felcitamos a Rodolfo y Mariana por este éxito y les deseamos en mayor de los éxitos durante el Congreso!
 

La Cadena Alimenticia Empresarial

Hace algunos meses publicamos un artículo titulado El Derecho de Piso, Esa “Cordial” Bienvenida, el cual contaba la historia de un excompañero de trabajo a quien me crucé en la calle y cuya vida profesional había despegado hacia niveles inimaginables en los tiempos en que coincidimos laboralmente.
 
Casualidad o no, durante los últimos días tuve la oportunidad de encontrarme con otros dos conocidos cuyas vidas cambiaron radicalmente, aunque con suerte dispar:
 

Uno de ellos era un cliente al que atendí en uno de mis trabajos en relación de dependencia. Un tipo sumamente simpático y con mucho carisma, quien por aquel entonces manejaba un humilde negocio de venta de artículos electrónicos por Internet. Contrataba los servicios que comercializaba mi empleador, pero lo hacía al nivel de sus posibilidades, es decir, compraba poco.
 
En este encuentro casual que mantuvimos me contó que las cosas fueron mejorando gradualmente y hoy cuenta con 22 empleados y una facturación que muchos quisiéramos tener. “Debés estar usando mucho los servicios de WWW (la empresa para la que yo trabajaba)” le dije. “Sí, bueno… en realidad no tanto… después de que te fuiste vos no nos atendieron demasiado bien y ahora contratamos los servicios de YYY (empresa competidora de WWW)”.
 
Nobleza obliga: nuestra cercanía, mientras duró nuestra relación cliente-proveedor, tenía que ver más con un mutuo aprecio personal que por los negocios que efectivamente podíamos realizar. Su negocio no daba para mucho y esa era la realidad.
 
Mi segundo encuentro de las últimas semanas fue con un exdirector de otra empresa donde trabajé, hace ya muchos años. Nuestro diálogo, luego de unas primeras palabras de salutación, fue algo así:
 
Yo: ¿Cómo van las cosas en AAA (la empresa donde trabajábamos, que no era WWW)?
Él: Ehh… no estoy más en AAA. Estoy trabajando por mi cuenta ahora… me dedico a la consultoría.
Yo: ¡Mirá qué bien! Yo también hago consultoría. Me imagino; tantos años en la empresa y te aburriste. Necesitabas un cambio.
Él: Sí, sí… se produjeron algunos cambios y, bueno… no me cerró más. Decidí irme y hacer la mía.
 
Siempre hay dos o más versiones de una misma historia y bastaron un par de llamados para corroborar que en realidad, este director no se había ido tan alegremente. Lo que ocurrió fue que una cierta persona con quien no tenía muy buena relación, pasó a ocupar un cierto puesto de poder desde el cual se “cocinó” la salida de nuestro protagonista. Voilá!
 
Estas dos historias me hicieron pensar en lo exiguo y cambiante de lo que yo llamo la Cadena Alimenticia Empresarial. La naturaleza trabaja distinto a los humanos en este sentido: la víbora siempre se come a la rata y el tiburón al pececito. Al revés no se da… nunca.
 
Pero en el mundo de los seres humanos, y en los negocios mucho más, la Cadena Alimenticia no es permanente y aquel que hoy parece insignificante, mañana es el dueño de nuestro porvenir laboral. Hoy ninguneamos al cadete que hace los trámites… mañana el chico crece, aprende y se desarrolla. Y con 7 años más sobre sus espaldas se convierte en nuestro jefe. Ayer no atendíamos las llamadas de “ese clientito que no tiene dos pesos para comprar nuestros servicios… de ese cuatro de copa”… hoy el clientito tiene 40 empleados, mucho dinero y un resentimiento de película hacia nosotros.
 
Esta reflexión habla del respeto hacia los demás… y para quien lo prefiera, habla del cuidado con los demás. Como le gusta decir a mi socio “siempre tenemos que respetar al prójimo, no importa qué tan ‘chiquito’ sea”. La vida es una calesita y al igual que como ocurre con el dinero, el poder va y viene. Hoy lo tenemos… mañana no. Pero mientras estemos subidos a la rueda, mejor ir cosechando amigos por el camino.
 

Soñar con Disciplina

Actualmente está muy de moda hablar acerca de alcanzar nuestros sueños. Al fin y al cabo, aun con sus dificultades, el mundo actual es un lugar mucho más amigable para hacer aquello que siempre deseamos (por eso la proliferación de carreras y negocios impensados en otra época).
 
En la facultad, tuve un profesor de Marketing que decía que hoy en día cualquiera puede llegar a la cima en su profesión. Su comentario generaba polémica porque parecía no contemplar a aquellos menos afortunados que quienes estábamos asistiendo a su clase. Sin embargo, no era eso a lo que él se refería: lo que nos quería decir era que con el acceso a la información y los recursos que tenemos hoy, una persona puede prosperar y llegar muy lejos en la vida, cosa que hace 50 o 100 años quizás no era tan sencillo de lograr.
 
Sin embargo, lo que a mi profesor se le olvidó comentar fue que el acceso a la información o a los recursos no es suficiente para triunfar en nuestra profesión. Apoyarnos exclusivamente en estos dos elementos puede ayudar, pero no alcanzará. Creo que faltaba un factor en la ecuación: la disciplina.
 
Es por esta razón que cuando hablamos de proyectar una carrera profesional, me gusta usar el término Soñador Disciplinado. Proyectar, imaginar, en fin, soñar a dónde queremos llegar en la vida es el primer paso para lograrlo. Es la piedra fundacional de nuestro éxito.
 
Pero cualquier cosa que nos propongamos lograr contemplará realizar muchísimas tareas poco gratificantes y muchas otras sumamente demandantes. Si no estamos dispuestos a hacernos cargo de ellas, nuestro sueño quedará solamente en buenas intenciones. O lo que es peor, culparemos a la mala fortuna por no haber llegado tan lejos como pudimos haberlo hecho. Pensemos en cualquier ejemplo de éxito, en cualquier ámbito. Si buscamos un poco más allá de lo que se ve a primera vista, nos vamos a dar cuenta que detrás de todo éxito, hay mucho esfuerzo, muchas horas de dedicación, mucha disciplina.
 
Una última reflexión: disciplina no debería ser interpretado como sinónimo de sufrimiento. Al menos, no es eso lo que trato de transmitir. Es muy propio de nuestra cultura, en particular por sus raíces religiosas, identificar al trabajo con una pesada carga que debemos llevar. OK, somos así. Pero eso no es una verdad universal. Hay muchos lugares en el mundo donde esforzarse por algo es lo que da sentido a la vida de la gente. Esto no está ni bien ni mal… es cultural.
 
Lo importante, en última instancia, es tratar de disfrutar del camino. Siempre vamos a tener que dejar de hacer algo que nos gusta más en pos de ser disciplinados en la consecución de nuestro sueño. Pero muchas veces, la sola idea del sueño cumplido es mucho más poderosa y gratificante que el dolor de haber postergado ese asado o ese partidito de fútbol con los muchachos.