Archivo de noviembre 2012

Diversidad Generacional… hecha simple

No hemos podido encontrar un video que explique mejor (y con más onda) las diferencias entre las Generaciones que conviven hoy en el ámbito laboral. ¡Excelente material para compartir en una capacitación sobre Diversidad Generacional!
 

 
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El Lado Oculto De La Negociación

Para finalizar el mes de Noviembre, nos gustaría regalarles a nuestros lectores un compendio de tres documentos PDF de nuestra propia aurotía llamado El Lado Oculto de la Negociación.
 
En ellos, analizamos distintas herramientas de las que muchas veces se valen los negociadores para inclinar la balanza a su favor durante la resolución de un conflicto. Posiblemente algunas se encuentren reñidas con la ética… no hacemos un juicio de valor al compartirlas. Nuestro único objetivo es difundirlas para que, a través de su conocimiento, podamos estar atentos a no ser víctimas de su utilización.
 
Para descargar los archivos, hacé click sobre los títulos de cada una de las siguientes partes.
 
El Lado Oculto De La Negociación – El Arte de Interpretar las Estadísticas, Parte 01

El Lado Oculto De La Negociación – El Arte de Interpretar las Estadísticas, Parte 02

El Lado Oculto De La Negociación – Tácticas y Trucos Sucios
 
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El Poder De Los Buenos Hábitos

¡Mañana empiezo la dieta!
(Y al final no pude contener las ganas de comerme esa humeante porción de pizza cuando pasé por la puerta de Las Cuartetas)

¡Quedate tranquila, Má! En Diciembre me pongo las pilas y apruebo todas las materias…
(Y el chico pasó de año con lo justo durante los primeros días de Marzo)

¡Yo tengo códigos, viejo! Cuando me case corto inmediatamente con este descontrol… después del casorio no da.
(Y a poco de volver de la luna de miel acariciaba con nostalgia el parche, el garfio y la pata de palo…)

 
Es gracioso como, de un modo u otro, todos estamos familiarizados con situaciones como estas. Quizás porque las vivimos en primera persona, quizás porque tenemos algún conocido a quien le escuchamos decir cosas similares.
 
Lo cierto es que, sin entrar a hacer juicios de valor sobre estos ejemplos, todos tienen un origen común: los hábitos. En todos los casos el protagonista cree que con su voluntad es suficiente para abandonar una conducta y pasar tener otra en forma casi instantánea… pero lo cierto es que todo hábito (virtuoso o vicioso) es muy difícil de quebrar.
 
Es por esta razón que, dado que es inevitable que los seres humanos nos formemos hábitos en nuestro diario vivir, al tener la posibilidad de elegir es mejor inclinarnos por los buenos hábitos. Lo que es bueno y lo que es malo depende de cada persona, no está en nosotros juzgarlo. Incluso los ejemplos anteriores podrían leerse como expresiones de buenos hábitos, dependiendo de cuáles sean nuestras prioridades y nuestros modelos mentales. Por lo tanto, un hábito no es bueno o malo per sé, sino que dependerá de si está alineado o no con nuestra escala de valores y de si nos conduce o no hacia los objetivos que nos planteemos.
 
Entonces, si asumimos que nos conviene tener buenos hábitos… ¿cómo debería hacer para formarme uno? La mejor forma que conozco de hacerlo es a través de la repetición voluntaria y permanente de pequeñas acciones e ir incrementando la exigencia hasta llegar al nivel que quiero alcanzar. Si, por ejemplo, deseo comenzar a levantarme a las 5:00 AM, sería suicida comenzar a poner todos los días el despertador a esa hora y pretender no sufrir consecuencias devastadoras sobre mi estado de ánimo y mi energía física. Lo aconsejable sería comenzar con un período incremental de exigencia hasta alcanzar esa meta. Así podría comenzar levantándome a las 7:00 AM durante una semana. Levantarme media hora más temprano (a las 6:30 AM) durante la siguiente semana y así sucesivamente hasta alcanzar mi meta. Quizás parezca difícil, pero de un paso por vez se hace bastante llevadero.
 
Una aclaración importante: está comprobado que incorporar un nuevo hábito, sea cual sea su naturaleza, toma entre 30 y 40 días de práctica permanente. Tener traspiés o sentir cierto malestar durante los primeros días no es para preocuparse… de hecho, es absolutamente normal. Lo importante es seguir en la línea que elegimos para lograr vencer esa resistencia inicial y convertir el nuevo hábito en una parte esencial de nuestra conducta.
 
Ahora bien, a pesar de todo… ¿por qué debería incorporar buenos hábitos a mi vida? El escéptico se preguntará si es realmente tan determinante. Y la respuesta es un rotundo sí. La mayor diferencia entre las personas que tienen éxito y las que fracasan son sus hábitos. No importa qué sea tener éxito para cada uno: para algunos será tener un estado físico excelente, para otros será formar una familia, para otros será lograr un determinado reconocimiento social o ganar mucho dinero… hay tantas definiciones de éxito como personas en esta Tierra. Pero lo que es seguro es que aquellos que lograron cumplir sus deseos no lo hicieron por obra de la suerte o de simples coincidencias. Alcanzaron el éxito como consecuencia de acciones permanentes y dirigidas a ese objetivo que se propusieron. Es decir, alcanzaron el éxito gracias a sus buenos hábitos.
 
Por eso propongámonos instaurar buenos hábitos en nuestra vida. Les aseguro que el precio que paguemos por adoptarlos será siempre mucho menor que el arrepentimiento de no haberlo intentado.
 
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Ese Pequeño Sobresfuerzo

A veces nos preguntamos cómo hay gente que consigue en su vida cosas que a nosotros mismos nos gustaría conseguir pero no sabemos cómo. O creemos que otros tienen más suerte porque atravesaron menos obstáculos que nosotros… “La tuvieron más fácil”, “Papá le debió pagar el posgrado en el exterior”, “Sentado en esa billetera yo también monto una empresa como esa”, “Seguro que no tiene que llevar todos los días a sus chicos al colegio”, decimos.
 
Lo cierto es que, si bien algunas personas transitan un camino menos accidentado para alcanzar el éxito en sus profesiones y en su vida, todos podemos lograr aquello que nos proponemos si hacemos un pequeño sobresfuerzo. Es cierto lo que reza la vieja máxima: “Cualquiera puede llegar a la cima, aunque ayuda mucho haber nacido alto”.
 
Pero lo que el contexto no da, puede ser compensado por nuestras acciones concretas y nuestra actitud para enfrentar los obstáculos.
 
Podemos lograr casi cualquier cosa que nos propongamos si ponemos en ello el esfuerzo necesario. Sin embargo, contrario a lo que muchos creen, no se trata de hacer sacrificios sobrehumanos sino que el secreto está en dar pequeños pasos hacia nuestro objetivo, sin prisa pero sin pausa. La naturaleza nos da un ejemplo muy concreto con la lluvia y el viento que, gradual e ininterrumpidamente erosionan una roca. De manera análoga podemos nosotros erosionar los obstáculos que nos separan de aquello que deseamos conseguir.
 
La pregunta que surge naturalmente al plantear esta cuestión es por qué, si es tan sencillo avanzar hacia nuestros objetivos, no hay más gente que lo hace. Y la respuesta es tan sencilla como la metodología propuesta: porque esta forma de actuar tiene un precio que no todos están dispuestos a pagar: la disciplina. Dar pequeños pasos demanda paciencia, constancia en nuestras acciones y confianza en que los grandes resultados solo pueden ser alcanzados a largo plazo, como consecuencia de nuestro permanente y hasta obsesivo foco en el objetivo. Si no estamos dispuestos a pagar el precio de ser disciplinados, difícilmente podamos cumplir nuestros sueños. Pero por el contrario, si aceptamos a la disciplina como condición sine qua non de todo gran triunfo, estén seguros de que los resultados superarán holgadamente todas sus expectativas.
 
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10 Caminos Al El Éxito En Cualquier Proyecto

 
Compartimos 10 tips que, simples como se ven, conducen inevitablemente al éxito en cualquier empresa.
 

    1. Ser disciplinado en los pensamientos y en las acciones, manteniendo por sobre todo un fuerte compromiso con los demás y con uno mismo.
    2. Ser optimista, aferrándose al poder que tenemos de conseguir a través de nuestras acciones resultados positivos, más allá de las dificultades que puedan surgir.
    3. Tomar la iniciativa, dando siempre más de lo que es necesario… antes de que sea necesario.
    4. Dar lo mejor de uno mismo en cualquier empresa.
    5. Ejercitar la inventiva, usando la creatividad y la imaginación para superar obstáculos y crear soluciones valiosas.
    6. Preocuparse por (y ocuparse de) nuestro prójimo, usando todos nuestros recursos y habilidad con el fin de dejarlo mejor de lo que lo encontramos.
    7. Ser determinado, sin rendirnos o entregarnos antes las adversidades y perseverando en la búsqueda de grandes objetivos.
    8. Ser considerado de los sentimientos ajenos, teniendo conciencia que todos pasamos por momentos de dificultad en nuestra vida.
    9. Escuchar lo que otros tienen para decir más que hablar de uno mismo. Por algo se nos dieron dos oídos y una sola boca.
    10. Liderar con el ejemplo, tratando siempre de inspirar al prójimo con nuestras acciones.

 

Tres Características Para Ser Un Líder Exitoso

Existen distintos tipos de liderazgo y cada uno se manifestará con aquel que más se asemeje a su personalidad. No obstante, hay tres características que no pueden faltar en ningún líder que desee dejar una huella en las vidas de los miembros de su equipo. Ellas son:
 
Ser Confiable
 
Ser confiable a los ojos de los demás es un gran desafío, ya que la confianza se debilita al menor descuido. Es muy difícil construirla y muy fácil perderla. Para generar confianza, debemos valernos de cuatro elementos:
 

    1. La Sinceridad: esta no es ni más ni menos que materializar en acciones lo que decimos con las palabras. Si hay una coincidencia entre lo que decimos y lo que finalmente hacemos, seremos confiables.
    2. La Competencia: ser competente es tener las habilidades y los conocimientos necesarios para cumplir satisfactoriamente con lo que se ha declarado cumplir.
    3. La Responsabilidad: los demás nos juzgan como personas confiables cuando construimos una trayectoria de cumplimiento de nuestras promesas.
    4. El Involucramiento: decimos que una persona está involucrada cuando sentimos que le importa lo que a nosotros nos importa y recibimos de ella la atención que esperamos.

 
Cuando uno, en su rol de líder, demuestra estos cuatro atributos, necesariamente será percibido como alguien Confiable.
 
Ser Respetuoso
 
Ser respetuoso no es lo mismo que tener buenos modales (aunque difícilmente podamos serlo sin ellos). El respecto parte de la clara conciencia y del sentir que, si bien todos los seres humanos somos diferentes, todos cumplimos un rol fundamental para el desarrollo de nuestra organización y de la sociedad en su conjunto.
 
Estaré respetando a otra persona sí y sólo sí la considero un ser igual de válido que yo mismo y con total derecho a pensar diferente.
 
Ser Justo (o intentar serlo)
 
Una persona será justa cuando entregue a cada uno lo que le corresponde, en función de sus meritos o contribuciones y prescindiendo de todo favoritismo o simpatía personal. El líder que no es justo, provocará divisiones y resentimientos entre los miembros de su equipo.
 
Sin embargo, como dijo Jaime Maristany en su libro Empleos y Desarrollo de Personal: “notablemente el personal reacciona favorablemente toda vez que la dirección demuestra su intención de ser equitativa…”.
 
Esto quiere decir que la justicia es un concepto tan subjetivo que muchas veces, aún teniendo la intención de ser justos, no lo podremos lograr. Pero el sólo hecho de intentar serlo es suficiente para que nuestros colaboradores valoren nuestra actitud.
 
De esta manera, si como líderes predicamos estos tres elementos (Confiabilidad, Respeto y Justicia) vamos a lograr conducir a nuestra gente con autoridad más que con poder y nos vamos a sorprender de los resultados que somos capaces de alcanzar.
 
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