Archivo de agosto 2013

Taller Abierto en Administración del Tiempo

Los invitamos a participar del taller abierto en Administración del Tiempo, que estaremos realizando el Lunes 23 de Septiembre a las 18:30 hs. en Roosevelt y Av. Triunvirato, Villa Urquiza, Capital Federal.
 
Administración del Tiempo
 

 

 

Ampliando El Umbral De La Frustración

Sin lugar a dudas, una de las competencias más importantes que puede tener toda persona en su camino al éxito es la tolerancia a la frustración. Su importancia, incluso, crece exponencialmente cuando nos referimos a quienes llevan adelante su propio proyecto emprendedor. Es esta capacidad de resistir la infinidad de contratiempos que aparecen en nuestro camino lo que, en muchos casos, termina separando a aquellos que triunfaron de quienes quedaron por el camino.
 
Sin embargo, la frustración suele enfrentarse desde un enfoque netamente emocional lo que, a mi entender, conlleva un desgaste y un consumo de energía evitables. Cuando recibimos un “no” tras otro, la actitud más usual es la de hacer un breve luto, procurando que se extienda lo menos posible, y hacer uso urgente del inflador anímico para volver a intentarlo hasta que recibamos nuestro tan ansiado “sí”. Como dijera anteriormente, nada tiene esto de malo, pero hay una forma más efectiva que la emoción de ampliar nuestro umbral de la frustración: la razón.
 
Y para ello sale a nuestro auxilio lo que se conoce como la Ley de la Difusión de las Innovaciones. Consideramos que todo proyecto que encaremos será visto por los demás como una innovación, ya que aun cuando nuestra oferta adolezca de todo indicio de creatividad, nuestra aparición nos posiciona automáticamente como los “nuevos jugadores del mercado”, la nueva figurita que nadie conoce y de quien nadie tiene referencias. Pensemos en una nueva cafetería, entre las miles que hay en la ciudad, o para poner un ejemplo más cercano al tema que nos congrega: una nueva consultora en Recursos Humanos… sí, una más.
 
¿Por qué alguien debería contratarnos si no somos más que otro oferente dentro de un mercado superpoblado? ¿Porque somos distintos, mejores? ¿Porque somos serios y profesionales? Todo esto puede ser cierto, pero no más cierto que el hecho de que a nadie le consta, porque nadie nos conoce. Ante un escenario así… ¿quién podría no sentirse frustrado? Desde lo emocional, sería muy difícil no caer en ese sentimiento tan incómodo… pero desde el punto de vista de la razón, existe una explicación.
 
La Ley de la Difusión de las Innovaciones nos plantea que cuando cualquier sujeto toma conocimiento de una innovación, tiene la posibilidad de aceptarla o rechazarla. Pero que esto suceda, y acá es donde esta ley plantea su maravilloso aporte, no radica en la innovación en sí, sino en el sujeto. Es importante entonces distinguir entre los individuos que aceptan las innovaciones en los primeros instantes de su introducción (denominados “innovadores” o early adopters) y los que aceptan la innovación en las etapas posteriores (denominados “seguidores” o later adopters). Todos somos innovadores o seguidores, dependiendo del dominio al que nos refiramos. Una persona puede ser innovadora en lo que a indumentaria se refiere y seguidora en lo que hace a la adopción de nuevas tecnologías. De esta manera, podemos determinar que para cada dominio, la tendencia a aceptar las innovaciones se distribuye de la siguiente forma:
 
Diffusion of Innovations
 
Este gráfico nos explica que de entre todo el público que tenga acceso a nuestra innovación (léase, todo el público que tome conocimiento de nuestra existencia, en el caso de un nuevo emprendimiento), solamente el 2,5% se atreverá a probarnos sin tener una referencia de nuestros antecedentes… se animarán a probarnos sólo por el hecho de innovar. Pero repetimos que esto nada tiene que ver con nosotros, sino con ellos mismos. Innovar y probar cosas nuevas está mucho más vinculado a su impronta personal que a nuestra propuesta. Puesto en otros términos, estadísticamente menos de 3 potenciales clientes de cada 100 que visitemos se animarán a probarnos sin tener antes una mínima referencia de nuestros antecedentes. ¿A algún emprendedor le resulta familiar esta situación?
 
Una vez que los Innovadores nos prueben y nuestro servicio satisfaga sus expectativas, comenzará a circular tímidamente el rumor de que somos buenos en lo nuestro, y será en ese momento que el siguiente estrato de la población, ese 13,5% denominado Primeros Seguidores, nos darán su voto de confianza. Y solamente en la medida que logremos también satisfacer a este 13,5% de la población, podremos aspirar a lograr una aceptación masiva de nuestra idea o proyecto.
 
Por lo tanto, pretender a ser aceptados a gran escala sin haber sido previamente aceptados por el 16% del mercado que constituyen los Innovadores y los Primeros Seguidores, es algo así como querer aprender a correr sin haber antes aprendido a gatear y caminar.
 
Se dice que uno de los principales causantes de frustración es la incorrecta fijación de expectativas. Por lo tanto, si logramos entender el racional oculto detrás de la aceptación de toda innovación, lograremos plantearnos expectativas mucho más realistas y podremos, sin dudas, ampliar nuestra tolerancia a la frustración de un modo menos emocional y seguramente mucho más tranquilizador.
 
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