Archivo de mayo 2014

Trabajo Químicamente Motivador

Cualquiera sea el ámbito al que recurramos, siempre podremos echar mano a algún evento en el que experimentamos la inmensa sensación del triunfo ante un desafío. Pocas cosas generan mayor placer que saberse vencedor frente a un obstáculo que, al presentarse ante nosotros, se mostraba desafiante de todas nuestras habilidades y destrezas. En términos algebraicos, la ecuación podría definirse de la siguiente forma:
 

Desafío + Logro = Placer

 
Llamativamente, numerosos estudios han demostrado que esta ecuación no puede resolverse únicamente desde una perspectiva psicológica, sino que debemos también recurrir a explicaciones de carácter físico: ante la superación de un obstáculo, nuestro cuerpo libera en forma natural y automática una sustancia llamada Dopamina, conocida también como el neurotransmisor de la motivación. Ésta participa de todo evento placentero en nuestras vidas, desde los más primarios, como la alimentación o el sexo, hasta actividades tan variadas como graduarnos, concretar una venta o marcar un gol.
 
Dopamine

Sin embargo, son pocos los momentos de nuestros días en que logramos saborear este bienestar. Las dinámicas a las que están sujetos nuestros trabajos y nuestros estudios simplemente no logran ofrecernos suficientes estímulos. Por ejemplo, cuando uno estudia es evaluado, en el mejor de los casos, bimestralmente. Muchos trabajos, por su parte, se constituyen más de acciones rutinarias que de desafíos reales para nuestro intelecto. En ambos casos el acceso a un verdadero sentimiento de conquista resulta insuficiente y remoto.
 
Es así que los adultos buscamos satisfacer nuestra necesidad de obtener logros en otros tipos de actividades. Algunos practicamos deportes, otros buscamos hobbies de carácter intelectual y otros recurrimos a la fuente de gozo por excelencia durante nuestra niñez: los juegos.
 
Los juegos poseen la increíble capacidad de enfrentarnos cientos de veces por hora a desafíos cuya superación demanda de todas nuestras facultades y, consecuentemente, a un deleite rara vez alcanzable en otros ámbitos de nuestra vida o, como dirían algunos escépticos, en “la vida real”.
 
¿Pero qué ocurriría si pudiésemos aprender de los juegos para que la vida real se les parezca un poco más? ¿Cómo sería un trabajo en el cumplir con nuestras responsabilidades nos expusiera diariamente al sabor de la victoria? ¿Cómo pasaríamos nuestros días si pudiésemos alinear nuestros propios objetivos a los de nuestro equipo, en una misión realmente significativa, mucho mayor que nosotros mismos?
 
Actualmente, responder a estas preguntas es posible gracias a una disciplina llamada Gamification. Lejos de transformar el trabajo diario en un juego, Gamification usa la realidad como el escenario en que los jugadores ejecutan sus acciones, otorgándoles a éstas un carácter desafiante del que carecían previamente. De esta manera, una actividad rutinaria y aburrida puede transformarse, casi mágicamente, en otra placentera, en una fuente inagotable de Dopamina o, como nos aventuramos a llamarla, en un trabajo químicamente motivador.
 
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Gamification: ¿Jugar en el Trabajo?

Cuando hablamos sobre Gamification, generalmente quienes no están familiarizados con esta disciplina caen en una confusión a partir del nombre que ésta toma. Se preguntan y nos preguntan: “¿Se trata de que la gente juegue en el trabajo?”.
 
Y aunque es una duda razonable, la misma puede disiparse fácilmente si planteamos la diferencia entre jugar y participar de un juego. En castellano la línea que divide estos dos conceptos es muy fina, porque los términos suenan parecido, pero si los analizamos desde la mirada de otros idiomas, como el inglés, nos vamos a dar cuenta que los conceptos son notoriamente distintos:
 
Jugar
En inglés, jugar si dice Play. Esta palabra proviene, de acuerdo a los estudios del sociólogo francés Roger Caillois, del término en latín Paidia y hace referencia a un movimiento libre, sólo por diversión, que ocupa su propio tiempo y lugar. Lo vemos frecuentemente, en todos los ámbitos, donde el jugar no sigue necesariamente una estructura lógica. Es por esta razón que incluso los animales pueden jugar.
 
Juego
Mientras que en castellano el término es muy similar al anterior, en inglés se traduce como Game. De acuerdo al mismo autor, esta palabra proviene del latín Ludus, concepto que contempla cuatro elementos fundamentales:
 

  • Un objetivo definido
  • Reglas constitutivas
  • Buscan resolver problemas
  • La existencia de voluntariedad de los participantes

 
Hecha esta distinción, entonces, se hace mucho más evidente que participar en un juego puede estar totalmente alineado con objetivos profesionales o académicos, ya que los mismos suelen compartir los mismos cuatro elementos. Y sobre esta idea se articula Gamification.
 
Concretamente, al tratarse de una tecnología persuasiva, Gamification busca conducir a los participantes del juego a efectuar cambios voluntarios en sus conductas, una vez que perciben la diversión inherente al mismo. Esto puede aplicarse, como mencionamos anteriormente, al mundo académico, profesional o a nuestra vida personal.
 
Les dejamos un ejemplo clásico (menos de dos minutos de duración) y sumamente simple de cómo Gamification puede obrar maravillas en la conducta de la gente, simplemente tomando lo mejor de los juegos y aplicándolo a situaciones cotidianas.