Comunicación

¡Se Logró!

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Hace algunos días me topé, en la red LinkedIn, con un posteo algo agridulce: un contacto de un contacto compartió una foto de una diplomatura internacional a la que había accedido, presumo que con mucho esfuerzo, acompañada por la siguiente frase: “¡Se logró!”. Y lo primero que me surgió preguntarme fue “¿La diplomatura se habrá logrado sola?”.
 
Es evidente que no, que la había logrado el autor de la publicación. Pero, por alguna razón, eligió hacer pública su alegría/orgullo/satisfacción/alivio hablando de una forma que lo sacaba del centro de la escena. Parecía como que él no había logrado nada, sino que una fuerza mágica, completamente ajena a su persona, había accedido a esa difícil diplomatura.
 
Esta es una trampa del lenguaje en la que caemos con frecuencia e, incluso, muchas veces necesitamos que otra persona (un buen amigo, un Coach, nuestra pareja) nos la haga ver. Muchas veces, en vez de expresar lo que sentimos en forma lisa y llana, optamos por hacerlo en tercera persona, usando la voz pasiva o a través de cualquier otro recurso lingüístico que nos absuelva de toda responsabilidad. No falta quien dice “se agradece” en vez de un mucho más directo “gracias”. Tampoco quien expresa que “uno querría hacer X o Y”, en vez de “yo quiero hacer X o Y”. Ejemplos hay de sobra y los podemos encontrar en todos lados.
 

El diagnóstico: Victimitis Excusitis

El tema es que, lejos de ser un mero detalle gramatical o sintáctico, hablar de nosotros mismos sin usar la primera persona del singular (yo) conlleva un daño muy profundo a nuestra capacidad de acción del que no somos conscientes. Cuando hablo de mí mismo sin hacerlo estoy adoptando, incluso sin darme cuenta, un rol de víctima: asumo que existe una serie de circunstancias ahí afuera que operan sin que yo pueda hacer absolutamente nada al respecto. ¡Y por supuesto que eso, en algunos casos, es real! Pero no en todos. Cuando consigo una diplomatura fui yo quien invirtió horas de estudio en obtenerla. Cuando digo “gracias” soy yo quien siento gratitud por lo que alguien hizo por mí. Cuando digo “quiero hacer X o Y”, me estoy haciendo cargo de la satisfacción de mis propios deseos, en forma adulta.
 
Esto no lo hacemos ni por malos ni por tontos… es el resabio de una estrategia que operaba maravillosamente en nuestra niñez: para no ser reprendidos, asignábamos la responsabilidad de las cosas a otros (especialmente, las cosas que pudieran ser motivo de reto). Era más liviano decir “la maestra me desaprobó” que “no estudié lo suficiente para aprobar”. El problema es que, de tanto repetir esta fórmula, en muchos casos se transformó en estrategia de vida y la empezamos a usar para todo.
 
Y así, muchas veces nos encontramos expresándonos de esta manera para no mostrar nuestras verdaderas emociones. Quiero que me feliciten por mi título, pero no quiero que sepan que lo sufrí, que moría de ganas de terminar, que durante el camino sentí muchísimas veces que no podría alcanzarlo. Quiero “X o Y” pero prefiero expresarlo de un modo más genérico (“uno querría”) ya que, si no lo consigo, no se hará evidente mi frustración.
 

La prescripción: dar un giro protagónico

No quiero caerle a la persona que me inspiró a escribir estas líneas. Honestamente, no lo conozco y no tengo ni la menor idea de porqué optó por no escribir “¡Lo logré!”. Pero me gustaría aprovechar este evento para recordar(me) que las personas vivimos en el lenguaje (¡si hasta pensamos con palabras!) y la forma en que nos expresamos realmente configura la realidad en que vivimos. Ya lo dijo Séneca, el filósofo estoico de la antigua Roma:

 

Un hombre es tan desgraciado como se ha convencido a sí mismo de serlo.

 

A desgraciado yo sumaría: feliz, poderoso, capaz, generoso, útil, creativo, responsable, confiable, agradable, digno y muchos etcéteras más. Asumir una actitud de responsabilidad personal por nuestros actos comienza por hacernos cargo de que fuimos nosotros quienes los ejecutamos. Ese es el primer paso que nos llevará a ser los protagonistas de nuestra propia historia. Y, sin dudas, una estrategia poderosísima para alcanzar lo que nos propongamos.
 
Y si este post llegara al feed de quien lo inspiró, aprovecho para decirle: “Gracias por haberme inspirado” y “Te felicito por tu logro; que consigas muchos más”.
 

 

 

¿De Viaje? Modismos y Acentos

 


 
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¿Público Diverso? Seguí La Regla De La Flota Naval

 


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